Historia...

A finales de los años cincuenta, las autoridades soviéticas pusieron en marcha en Vilnius un gran programa de construcción de viviendas colectivas.

Para calentar y suministrar agua caliente a estos domicilios se creó una red de calefacción urbana alimentada por dos salas de calderas principales. Los usuarios no tenían acceso a la regulación de la temperatura de su hogar.

A principios de los años noventa, tras la independencia de Lituania, se cuestionó el futuro de aquella red y la forma de gestionarla.

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